¿Somos iglesia que hace eventos evangelísticos o somos evangelistas?
En esta reflexión comparamos la eficacia de los eventos evangelísticos tradicionales con el llamado a vivir como evangelistas en la vida diaria. Analizamos los alcances y límites de ambos enfoques y exploramos cómo el evangelio cobra mayor fuerza cuando deja de ser solo un evento programado y se convierte en un estilo de vida coherente, constante y visible en nuestras relaciones cotidianas.
