Arraigada en amor
El amor propio no es egoísmo, es reconocer tu valor a los ojos de Dios. Cuando estás cimentada en su amor, floreces, te cuidas, y sirves con gozo.
El amor propio no es egoísmo, es reconocer tu valor a los ojos de Dios. Cuando estás cimentada en su amor, floreces, te cuidas, y sirves con gozo.