Una buena tierra para poner raíces
Tu corazón puede ser un terreno fértil donde crece el amor de Dios. Cuídalo, riégalo con su Palabra y deja que florezcan frutos de fe, paciencia y esperanza.
Tu corazón puede ser un terreno fértil donde crece el amor de Dios. Cuídalo, riégalo con su Palabra y deja que florezcan frutos de fe, paciencia y esperanza.